La eutanasia no es una muerte tranquila
- María Paulina Mejía

- hace 6 horas
- 4 Min. de lectura
La frase que tranquiliza… pero también simplifica
“Va a ser una muerte tranquila.”
Esta es, quizá, una de las frases más repetidas cuando se habla de eutanasia. Se dice con buena intención. Busca aliviar. Quiere sostener. Y, sin embargo, también simplifica una realidad que merece ser mirada con mayor honestidad. Porque la eutanasia puede ser serena. Puede ser suave. Puede ser profundamente amorosa.
Pero no es, por definición, tranquila. Creer que siempre lo será responde a nuestra necesidad de que así lo sea. De ahí la importancia de que te informes para que sepas cómo un animal de compañía vive la eutanasia.
La fantasía de una muerte perfecta
Hemos aprendido a imaginar la eutanasia como un tránsito casi silencioso: el animal se duerme y, en cuestión de segundos, todo termina. A veces ocurre así. Otras veces, el animal quiere resistirse y no puede, porque su capacidad de reaccionar está bloqueada. Nada de esto invalida el amor desde el cual se actuó. Lo que sí hace es recordarnos algo esencial: la muerte es un proceso complejo e inteligente en el que está implicado el cuerpo del animal, pero también su conciencia y su alma. Por lo tanto, no un proceso puramente físico ni una escena diseñada para nuestra comodidad emocional.
Lo verdaderamente importante no es la tranquilidad
Voy a decir algo que puede sorprenderte:
La tranquilidad no es el indicador más importante de una buena muerte.
Lo verdaderamente importante es esto:
que sus necesidades y su dignidad sean respetadas.
que el animal esté acompañado de quienes amó durante su vida.
que la decisión nazca de un amor incondicional, no de una idea de amor aprendida o forzada, ni del miedo a nuestro propio dolor.
Una muerte verdaderamente amorosa no es perfecta. No se trata de eso. De lo que se trata es de sea consciente. De que sepas lo que haces y las implicaciones de tus decisiones. Esto transforma la experiencia, incluso siendo lo difícil que es.
Prepararte también es una forma de amar
Muchas personas llegan a este momento sin haber querido informarse antes. Es comprensible: nadie quiere pensar en la muerte cuando todavía hay vida. Pero prepararte no atrae ese momento. Lo que hace es darte opciones y recursos internos cuando llegue. Saber que la eutanasia es un acto médico, que no un acto de amor en todos los casos, puede evitar que cometas un error irreparable.
He visto culpas nacer de expectativas irreales.
Personas preguntándose durante años si “habrán hecho lo correcto”.
Evítate algo tan duro.
Tu animal no necesita una escena perfecta
Necesita algo mucho más profundo:
Necesita tu presencia. Tu acompañamiento.
Los animales no le temen a la muerte como nosotros. No la anticipan ni la dramatizan. Habitan el instante. Por eso, cuando las personas logran mantenerse presentes —incluso con el corazón temblando de pena—, algo se ordena.
No hace falta fortaleza heroica. Hace falta disponibilidad emocional.
Estar como corresponde. Y para eso es necesario entender lo que realmente sucede.
La conversación que casi nadie quiere tener
Hablar de eutanasia sin adornos no es ser pesimista. Es ser responsable.
El amor maduro no se construye solo en los años felices. También se expresa en las decisiones difíciles. Saber que la muerte por eutanasia puede ser un momento angustioso para tu animal, aunque no pueda expresarlo, quizá te ayude a pausarte antes de tomar esta decisión guiada (o) por lo que otros te dicen que es lo correcto, o por lo que vienes creyendo que lo es.
Lo que sienten los animales durante la eutanasia
La eutanasia no es mala en sí misma, como nada lo es. Y hay casos en los que es un buen recurso. ¿Cuándo? Por ejemplo, cuando el animal la solicita.
En mis comunicaciones con animales fallecidos a los que se les puso la eutanasia por una decisión unilateral, me cuentan que, al contrario de estar tranquilos, sintieron mareo, náuseas, miedo, ganas de levantarse y salir corriendo, confusión porque no entendían qué hacía ese humano con su cuerpo, que caían a un vacío del que querían pero no podían volver, entre otras cosas.
La eutanasia no es un acto natural y los animales lo saben. Por eso, cuando en mi Consulta con el Animal —para animales que están al final de su vida— les pregunto si quisieran ayuda humana para morir y les cuento en qué consiste, su mirada es de interrogación. Excepto que deseen morir lo antes posible por cualquiera que sea la razón y no estén pudiendo soltarse de su cuerpo tan rápido como quisieran, no entienden por qué las personas interferirían en algo que saben hacer sin ellas. Entonces, piden que se les deje morir tranquilos; es decir, a su tiempo. En otras palabras, de forma natural.
Si quieres aprender sobre cómo es la muerte en un animal de compañía realmente para que no te tome por sorpresa cuando llegue, o estás enfrentando decisiones sobre el final de la vida de tu animal en este momento, no tienes que atravesar esta experiencia en soledad.
Mi Orientación es un espacio sereno y profundamente humano en el que podremos mirar tu situación con claridad, resolver tus dudas y ayudarte a tomar decisiones desde el amor, no desde la confusión ni la urgencia.
Puedes conocer los detalles y solicitar tu Orientación aquí: https://www.mariapaulina.co/orientacion
Acompañar bien también se aprende. Y hacerlo cambia por completo la experiencia, tanto para tu animal como para ti.
Amorosamente,
MARÍA PAULINA



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